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Normas generales para hacer un ejercicio
- Tomar el o los fármacos indicados antes de la actividad física (entre 15 minutos y 1 hora antes, dependiendo del fármaco utilizado y el patrón de respuesta de cada niño).
- Realizar un calentamiento prolongado y progesivo: Por ejemplo, múltiples sprints de 30 segundos, a intervalos de 2 minutos,
efectuados 30 minutos antes de un ejercicio prolongado, reducen la intensidad del AIE.
- Tratar que el ejercicio se haga a intervalos.
- No realizar ejercicios máximos en intensidad.
- En lo posible, realizar los deportes en ambientes calientes y húmedos.
- En lo posible, intentar respirar por la nariz, lo que garantiza un mejor calentamiento y humidificación del aire.
La obstrucción nasal empeora el asma inducida por ejercicio, ya que el aire inspirado no es humedecido y calentado en la nariz.
- Llevar la medicación broncodilatadora “de rescate” (de acción rápida) en la bolsa de deporte siempre.
Qué se debe evitar y qué no se debe hacer
- Evitar realizar una actividad física intensa cuando el asma del día a día no está controlada,
si se tiene una infección respiratoria, si se notan pitos o se tiene mucha tos.
- Cuando se utiliza el medidor de flujo máximo (peak-flow), nunca hacer ejercicio si se registran flujos anormalmente bajos.
- Evitar siempre que sea posible los ambientes fríos y secos. Si se tuviera que hacer ejercicio en esas condiciones,
usar una mascarilla tipo quirúrgico, a poder ser con filtro valvular (tipo mascarilla 3M).
En determinados deportes (escalada, esquí, etc), el efecto mascarilla puede conseguirse mediante un casco o bufanda.
- Evitar el ejercicio en ambientes contaminados o con humo.
- Evitar hacer ejercicios muy intensos o de mucha duración, especialmente mientras no se haya alcanzado
una buena condición física y no se conozcan los límites personales del ejercicio.
- No cometer imprudencias estando solo o en situaciones de riesgo. Especialmente cuando se realicen deportes de un
cierto peligro como montañismo, escalada, ciclismo, rafting...
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